Rutas del txakoli. Ruta del txakoli por Getaria

usuaria2010

Miembro Experto
Hace unos pocos años la denominación de origen del txakoli de Gipuzkoa, pasó de 18 firmas a 23, sorprendiendo a muchos que descubrieron en aquel momento que también había productores del joven y chispeante vino blanco vasco en Olaberria, Oñati, Arrasate-Mondragón y Mutriku. Sin olvidar que dentro de nada podrían sumarse a la feliz y ya rotunda aventura cosecheros de Hondarribia, Eibar, Zestoa, Villabona o Zerain. Sin embargo, hoy por hoy en la imaginación del aficionado y en la iconografía del mapa del txakoli sus territorios bordean la mar cantábrica.

Tres son sus dominios: Getaria, Zarautz y Aia. De hecho, la ruta señalizada en los textos montañeros y senderistas como la PR-GI 32 es llamada ‘del txakoli’ porque, dentro del Camino Verde de Santiago (de ahí que uno de los caldos de la bodega Talai Berri, afrutado y con sensaciones de la fruta lichy en boca, se llame, precisamente ‘Jakue’... Jacob, Iago, Santiago, ¿les suena?), atraviesa Zarautz, camina por Santa Bárbara y termina en Getaria sin apartarse en ningún momento de las parras de uva ‘hondarribi zuri’ y ‘hondarribi beltz’ que descienden hacia el mar protegidas (algunas, no todas) del fiero Norte por suaves colinas.

Palabra de Burke

La PR-GI 32 puede hacerse en dos tranquilas horas, es de dificultad media-baja y mide unos 7,8 kilómetros. El punto de partida está en la calle San Ignacio de Zarautz, a pocos metros de la parroquia Santa María de la Real en dirección a Azpeitia (hay que tomar el camino asfaltado que asciende a la derecha, pegado a la residencia de ancianos y girar a la derecha para penetrar en la calzada donde comienza la ruta). Se recomienda volver desde Getaria por la culebreante Nacional 634 para bordear así esplendorosos acantilados.

Hace nada, al comienzo de mayo, Getaria rindió homenaje a la anchoa, y su multitudinaria degustación se acompañó con tragos de los txakolis de la zona. La anchoa es, precisamente, el otro motivo de que a las bodegas de Txomin Etxaniz (txakolineros desde el siglo XVII) se acerquen autobuses llenos de excursionistas llegados desde Alcoy y que visitantes americanos como James Burke, de Portland, pasen las horas muertas entre los depósitos de acero inoxidable. Los Etxaniz les reciben, (también a cuadrillas capitaneadas por cocineros del poderío de Txomin Redondo) con platillos del exquisito pez teleósteo acostado sobre un fino baño de aceite de oliva.

El señor Burke, por cierto, cató su primer txakoli en la ciudad americana del cemento. No por nada el New York Times sentenció en 2010 que el vino marinero por excelencia era «vigorizante, refrescante y suavizado». El cronista del San Francisco Chronicle, Michael Apstein, fue más allá y lo definió como «deportivo». Acababa de probar una copa de Rubentis, el sorprendente rosado de Bodegas Ameztoi, con suaves toques a fresa y cereza y concluyó que era el vino que un atleta podría tomar después de una maratón… Por todo eso, no es de extrañar que el Primero de Mayo, Nueva York festejara el líquido chisporroteante de las denominaciones de Bizkaia, Álava y Getaria. Hubo gran fiesta al aire libre en la Novena Avenida y el txakoli acompañó a las mil maravillas platos de origen judío, asiático, austriaco o puramente neoyorquinos.

Orujo, vinagre...

Pasión por el txakoli. Y atrevimiento de las familias que se dedican a él. Lo rescataron hace relativamente poco. En 1986. Había sido mal nacido, mal tratado y mal bebido a pesar de que disposiciones reales de siglos muy pasados regulaban ya su crianza y su distribución. Hoy, con más de dos millones de botellas en el mercado y el ánimo y la seguridad de que pronto serán tres, es un negocio próspero que ha hecho que casi todos sus productores se dediquen en exclusiva a él. Y que la segunda o tercera generación de cosecheros no abandonen las laderas cantábricas sino que se conviertan en enólogos o estudien carreras relacionadas con el campo y la tierra. Y que investiguen, prueben y sorprendan.

Talai Berri, por ejemplo, no sólo ofrece un txakoli tinto, puro ’hondarribi beltza‘ con aromas de frutas del bosque, sino también un orujo de txakoli, el Lamin Ura, brillante y de toques tostados, e incluso un vinagre y un agridulce, Ttantta, elaborados según el tradicional método Schützenbach. Otro detalle de la vitalidad de estos jóvenes txakolineros: han plantado en una ladera unas cuantas vides de Chardonnay y de Merlot. Por ver qué pasa. Sin más. Y todo eso se puede sentir, oler, saborear mientras se camina. Llegando acaso desde el mismo Aia, caracoleando por el Parque Natural de Pagoeta.




LAS BODEGAS
Todas las bodegas costeras del Getariako Txakolina están perfectamente señalizadas, para que cada quien pueda perderse entre los senderos y contemplar a los viticultores cuidando al máximo parras y racimos, hojas y sarmientos sobre pequeños vehículos preparados para este terreno pronunciado y en pendiente. Pequeños pero de nombre legendario: Lamborghini.

Todas las bodegas tienen venta directa y unas cuantas, venta y degustación: Ameztoi (943 140 918, ameztoi@txakoliameztoi.com. Txomin Etxaniz (943 140 702, txakoli@txominetxaniz.com). Rezabal (943 580 899, rezabal_txakolina@yahoo.es. Urki (943 140 049, info@urkitxakolina.com. Talai Berri (943 132 750, info@talaiberri.com. Un detalle para excursionistas cansados: está última bodega se encuentra en el barrio zarauztarra de Talaimendi, junto al Gran Camping, lugar ideal para hacer noche (943 831 238).La mayoría de las bodegas tienen espléndidas webs.

La oficina de la Denominación de Origen está a la entrada de Getaria: 943 140 383, El txakoli de Getaria, chacoli de guetaria, es un vino blanco con denominación de origen Getariako Txakolina elaborado en Gipuzkoa (País Vasco).. Y, la Oficina de Turismo de Aia en la plaza Gozategi 943 131 144.

COMER, DORMIR...
El txakoli tiene que romper (no mucho) en el vaso ancho de cata pero no en un estómago vacío. Acompáñenlo con las joyas gastronómicas de la zona: anchoas, bonito, y pidan una buena ensalada de tomate autóctono en cualquier bar de Getaria donde el vino de las agujas carbónicas es amo y señor de las barras. Si estamos en Aia ni siquiera hace falta abandonar la plaza, la Gozategi Enparantza. Ahí están el Arruti, el Jauregi, el Asador Kanua y el Iturriozena. Si la noche cae en Getaria, pidan alojamiento en El Getariano (943 140 567), el Azkue (rodeado de viñedos en el alto de Meagas, 943 830 554), el Itsas Gain (t943141035) o el Saiaz, (943 140 143), moldeado en una auténtica casa gótica del siglo XV no lejos del pasadizo secreto, con el mar lamiendo su fachada occidental.
 

Halcoltan

Miembro
joder Bruja, te pareces al Arguiñano, que por cierto está a puntito de comercializar su propio Txakoli y su propio Aceite. Nada, cuando quieras nos invitas a un txakoli, jajaja. Musu.
 

usuaria2010

Miembro Experto
No amigo, no. A ese Txakoli tiene que invitar el Guipuzkoano. jejjee. Lo que pasa que eso de andar 7 kms.... jajjaja. Eso seguro que no le mola.

La verdad es que aquella zona es un paraiso. Es recomendable a todo el mundo. Y el txakoli hace años que dejó de ser vinagre para convertirse en excelente caldo.
 
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