El nuevo sistema de prevención de choques de Ford se adueña del volante y realiza maniobras evasivas

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Miembro Experto
El nuevo sistema de prevención de choques de Ford se adueña del volante y realiza maniobras evasivas (vídeo)


Dos eran las tecnologías que Ford quería mostrar hoy a los medios congregados en sus instalaciones de pruebas de Lommel: el "ayudante" de aparcamiento en batería automatizado Active Park Assist, del que te hemos hablado hace unos instantes, y el nuevo sistema de prevención de accidentes Obstacle Avoidance.
Como indica su nombre, el Obstacle Avoidance es un elemento pensado especialmente para evitar colisiones contra cualquier obstáculo que pueda interponerse en la trayectoria del vehículo. Este tipo de sistemas, inicialmente patrimonio exclusivo de los fabricantes de lujo, han comenzado a popularizarse más recientemente entre las marcas generalistas, hasta el punto de que están comenzando a ser comunes si nos fijamos en los niveles de equipamiento más elevados de las berlinas del segmento D. A diferencia de sus rivales, sin embargo, el Obstacle Avoidance de Ford no se limita a avisar al conductor o a detener el vehículo en caso de detectarse un posible impacto contra un peatón o vehículo, sino que es capaz de realizar una maniobra evasiva: el coche gira automáticamente el volante para cambiar de carril y evitar el choque.​
A fin de detectar posibles obstáculos en la calzada, el Obstacle Avoidance cuenta con los datos suministrados por cinco radares (tres delanteros y dos traseros), múltiples sensores de ultrasonidos y una cámara de vídeo frontal. Este conjunto de sensores proporciona al vehículo información en tiempo real con un alcance de 200 metros, pudiendo detectar no solo otros automóviles, sino también animales y personas, tanto en el propio carril del detector como en los alrededores del automóvil. El hardware en sí mismo comparte sus radares con el sistema de Volvo (hasta no hace tanto filial del óvalo azul), pero la implementación de la tecnología es notablemente distinta.​
En caso de que el vehículo circule a una velocidad aproximada de 50 km/h y se detecte un obstáculo, el sistema Obstacle Avoidance alerta al conductor con una estridente alarma sonora y varios LED de alerta sobre el tablero de instrumentos; de no haber reacción, el propio coche se encargará de detener el vehículo activando los frenos. Si el obstáculo se detecta a más de 60 km/h y el vehículo estima que uno de los carriles adyacentes tiene espacio suficiente, el sistema dará un volantazo para poner a sus ocupantes a salvo del peligro. Es una maniobra bastante violenta, mucho más de lo que puede transmitir el vídeo, pero lógicamente aquí lo menos importante es evitar sobresaltar al usuario.​
¿Y qué sucede si el conductor interviene en plena maniobra de evasión?​


Pues sucede que nos llevamos la barrera por delante.

Afortunadamente nuestro ego fue la víctima más perjudicada por este accidente, pero el sobresalto sirvió para poner de relevancia los problemas que presenta la implementación de los sistemas de redireccionamiento automático. ¿Debe el vehículo tomar todo el control durante una maniobra pensada para proteger a los ocupantes o es más conveniente que el conductor tenga la última palabra en el último momento? Lo que sucedió en nuestro caso es que aceleramos ligeramente cuando ya se había accionado la alarma de colisión, lo que fue interpretado por el sistema como una muestra de que estábamos al control y éramos conscientes de lo que hacíamos, desconectando el guiado automático según comenzaba la maniobra de desvío. El coche hubiera salido del trance él solo de no haber intervenido, pero siendo positivos, escapar de una colisión por alcance a más de 60 km/h y en el último segundo con solo unos arañazos en el paragolpes y un retrovisor doblado constituye un éxito en sí mismo. Da que pensar.

Este incidente sirve también para ilustrar por qué Ford todavía no se siente cómoda poniendo una fecha de lanzamiento a su Obstacle Avoidance. Los acuerdos de la Convención de Viena prohíben que un automóvil pueda ser operado sin la intervención de un conductor de carne y hueso, por lo que Ford seguirá trabajando en refinar la tecnología mientras se establece un marco legal que haga posible la comercialización de este tipo de sistemas. Asumiendo que no se encontraran mayores obstáculos, Ford asegura que podría tener listos los primeros coches con tecnología de desvío activo en un plazo de cinco a diez años.
Fuente: Engadget.
 
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