El mayor museo del mundo de la marihuana

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Miembro Experto


El Hemp Museum Gallery, el mayor museo del mundo dedicado a la cultura del cannabis, representa todo un alegato en defensa de esta planta. Abrió sus puertas ayer impulsado por Ben Dronkers, un simpático holandés propietario de una de las mayores compañías europeas de producción de cáñamo industrial, con el objetivo de mostrar que la humanidad lleva cultivando esta planta desde tiempos inmemorables.

«Quiero que la gente conozca una historia que no nos han enseñado en la escuela», explicaba ayer sonriente el empresario desde una de las terrazas del espectacular museo. Antes de la llegada de la electricidad, el aceite de la planta se empleaba para dar luz. El cáñamo formaba parte de la vida cotidiana de asiáticos y europeos, era utilizado para confeccionar ropa, herramientas domésticas o papel, e incluso, por su fuerte resistencia, era el material más adecuado para construir velas y cuerdas de navegación. «Sin cáñamo, Colón no hubiera llegado a América», sentencia Dronkers, convencido de que es necesario recuperar el uso de la planta, un material sostenible que «nos podría ayudar a salvar el mundo» porque «permitiría desligarnos de la dependencia del petróleo».

El holandés sabe de lo que habla: él mismo fabrica en su empresa, Hemplax, todo tipo de piezas con cáñamo industrial, desde fibras textiles o material aislante para la construcción hasta paneles y puertas para automóviles de alta gama. «Tiene su gracia que muchos de los políticos que se muestran en contra de la legalización del cannabis tengan esta planta en las puertas de sus mercedes, jaguar o bugatti. Es un ejemplo de la hipocresía y el desconocimiento que existe alrededor de este tema».

En su cruzada a favor del uso y la legalización del cannabis, Dronkers no está solo. Cuenta con poderosos aliados como la Global Comission on Drug Policy, organización internacional formada por líderes políticos e intelectuales, entre los que figuran el ex secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan, el expresidente de México Ernesto Zedillo y el escritor Mario Vargas Llosa.

Dronkers decidió hace diez años que escogería Barcelona para construir el hermano mayor de un museo sobre el cannabis que ya tiene en Ámsterdam. Estando de turismo por la costa mediterránea, se enamoró de la ciudad y del palacio Mornau, una preciosa construcción renacentista situada en el corazón del barrio Gótico. Hoy es la sede del museo tras ser restaurada con la ayuda del arquitecto Jordi Romeu.

El viaje de Shakespeare

La galería ocupa 900 metros cuadrados y tiene 6.500 piezas expuestas en salas dedicadas a los diferentes usos y aplicaciones del cannabis a lo largo de la historia. En la primera se muestran sus propiedades medicinales, explotadas desde hace miles de años en Afganistán, India o Europa. Investigaciones recientes demuestran, nos dice Dronkers, que la planta puede ser beneficiosa en tratamientos contra el glaucoma, la epilepsia o algunos tipos de cáncer. «El cannabis puede ser la penicilina del futuro», asegura.

Otra sala está dedicada a ilustres consumidores de marihuana, como el dramaturgo William Shakespeare, que en algunos de sus sonetos hizo alusión a los efectos estimulantes de la hierba. «Este es el principio de un viaje dentro de mi cabeza», escribiría. Contemporáneo de Shakespare, el pintor belga Adrian Brouwer se dibujó con amigos bebiendo y fumando maría entre círculos de humo.

Habrá visitantes que echen de menos un 'coffeshop' dentro del museo o la posibilidad de adquirir marihuana en bolsas. Dronkers dice, entre risas, que «no tendría inconveniente en ofrecer estos servicios, pero la ley no me lo permite». Espera que el visitante se conforme con un regalo de la casa: un chupito de helado de cáñamo, preparado sin contenido psicoactivo. Y al final de la visita, la posibilidad de sacarse una foto la mar de divertida con un montaje entre plantaciones de cáñamo para enseñar a los amigos.

[OCULTAR TEXTO CON MOSTRAR]HEMP MUSEUM GALLERY
Es el mayor museo del mundo dedicado a la cultura del cannabis.
Situación: Palacio Monrau. Calle Ample, 35. Barcelona.
Precio: 9 euros.
Superficie: 9oo metros cuadrados.
Colección: 6.500 piezas.[/OCULTAR TEXTO CON MOSTRAR]


Elcorreo.com
 

Jinks

V.I.P.
Qué tendrá que ver fumarse un porro con una soga.

Me explico: la legalización del consumo de todas las drogas enteógenas me parece genial. Siendo mayor de edad, como si me la machaco con la tapa de un piano. Vale ya de tutela estatal.

Ahora bien. Justificar el consumo de cannabis con sus propiedades medicinales (que las tiene), o contarnos para qué se usa el cáñamo (como si fuera un misterio ocultado) es ridículo. Yo reclamo abiertamente mi derecho a consumir cannabis por motivos lúdicos. Y heroína. Y absenta.
 
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